Santo Domingo de los Colorados es una de las ciudades más jóvenes del Ecuador. Su origen inmediato debido a su ubicación estratégica, y la fuerte migración desde varias partes del país, ha causado un crecimiento rápido y desordenado.

La zona Santo Domingo se consideró atractiva para un proceso de colonización impulsado por el Estado, y como consecuencia de este proceso, se direccionó la inmigración de pobladores de otras provincias a quienes se les entregó pequeñas propiedades o fincas para destinarlas a la agricultura.

Ciertamente, las oportunidades de trabajo que brindó la zona, han contribuido para que numerosos migrantes hayan encontrado fuentes de subsistencia de todo tipo y en muchas actividades: profesionales, agrícolas, ganaderas, comercio, etc. Sin embargo la capacidad de satisfacer esta demanda, disminuye, al punto de que en la actualidad se calcula que el 60% de la población carece de ocupación, y únicamente un 32% es asalariado.

Una indiscriminada invasión de las áreas periféricas de la ciudad, la falta de planes de ordenamiento territorial, (existen planes pero están desactualizados y no se los ejecuta) y la falta de un sentido de pertenencia a la ciudad, entre otros, son factores que no permiten un desarrollo de la ciudad de una manera correcta.

Como consecuencia, la ciudad crece desorganizadamente, con una ocupación de los predios muy baja (58%). La situación ambiental es una de los expresiones mas dramáticas como consecuencia de esta situación.

La superficie que cubre la ciudad es enorme y la densidad poblacional es baja, por lo que resulta muy complicado llegar a un buen nivel de cobertura de los servicios básicos, frente a la creciente demanda.

Uno de los grandes problemas del cantón es la no legalización de la tenencia de las tierras, es decir un gran porcentaje de personas viven muchos años asentadas en fibras o tierras pero que no tienen su legalidad, no cuentan con escrituración por lo que dificulta muchas veces que haya un desarrollo efectivo.

La Fundación Siembra Vida en la búsqueda del mejoramiento de la calidad de vida en el sector rural.

Solucionar el problema de las tierras no basta con tener escrituras. El problema necesita ser enfrentado integralmente, no solo los gobiernos seccionales sino el conjunto de la población.

Desde esta perspectiva la Fundación Siembra Vida desarrolla un proyecto para la regularización y legalización de la tenencia de la tierra con el objetivo principal de que las y los ciudadanos de los sectores rurales con su legalización puedan acceder a los beneficios estatales de crédito, vivienda, agricultura, entre otros y producir su tierra, mejorando así su calidad de vida.

Entre las actividades de la Fundación esta la asesoría legal, el acompañamiento y la capacitación para el proceso de legalización, el fortalecimiento organizativo.

Hasta el momento este proyecto tiene resultados muy fructíferos tanto para quienes hemos venido desarrollando y ejecutando el proyecto como para los beneficiarios y beneficiarias, quienes el sueño de legalizar su tierra se les ha cumplido y han podido acceder a otros programas del Estado como Crédito Rural, vivienda y desarrollo agrícola.

Resultados

Hasta Enero del 2008 hemos atendida a 1200 hombres y mujeres de 45 comunidades rurales.

300 escritura de tierras entregadas.
120 escrituras de tierras en proceso
780 escrituras en trámite